Adentrarse en Riad Abracadabra implica un viaje por los colores, texturas y fragancias propias de Marrakech. Y es que el tadelakt (cemento pulido artesanal), el zellij de Fez o el bejmat (barro cocido), materiales autóctonos utilizados para su restauración, junto a los pétalos de rosas, las especias, las alfombras bereberes o el sonido del agua de la fuente centra contribuyen a hacernos sentir como en el cuento de las mil y una noches.
El hotel también destaca porque la atención es cercana y detallista, y es que dispone solamente de 8 habitaciones. Para dos, tres y hasta cuatro personas, cuentan con su propio salón, vestidor y biblioteca y están decoradas con un mix excelente de estilo beréber y colonial. Todo esto lo hace el lugar perfecto para perderse unos días y desconectar de las prisas, las preocupaciones y la vida diaria.
Un lugar mágico que te atrapará y te seducirá desde el primer momento. ¿Te animas en estas vacaciones?
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